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23 de Agosto de 2015> Eventos
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“Ya no exportamos saldos, producimos para exportar”

El titular de CEPA, Roberto Domenech, efectuó un detallado análisis de la situación del sector avícola nacional y los desafíos para los próximos años. La senda del crecimiento, el papel de la sanidad y los datos sobre proyección de consumo de proteína animal en el mundo, fueron parte sustancial del trabajo presentado para el Día de la Avicultura.

“El huevo ha sido considerado por la FAO la mejor proteína del mundo, después de la leche materna. El pollo alcanzó los 2.080.000 Tn. de producción y el huevo, en este crecimiento de los últimos años, tiene ya una capacidad de alojamiento desorden de 41.300.000 gallinas. El consumo de estos productos llega a todos los puntos del país y todos los niveles sociales, por su calidad, confiabilidad y accesibilidad de su precio”.
“Los niveles de producción, consumo y exportación alcanzados nos colocan entre los 10 principales jugadores mundiales. Desde hace 10 años ya no exportamos saldos, sino que producimos para exportar. En este contexto, es importante la visión que nos orienta hacia el futuro inmediato. Los cambios en el mundo son permanentes y continuos. La seguridad y soberanía alimentaria de proteína animal pasado por la avicultura”.
“La avicultura es la producción que demanda menor espacio, tiene la mejor conversión alimenticia, el menor consumo de agua, la más rápida capacidad de multiplicación y ninguna limitante de consumo. Son las razones por las cuales es elegida para ser desarrollada en países no aptos para ella. La búsqueda de la eficiencia, la incorporación de la tecnología, la inversión y la investigación, son los ejes del presente y del futuro. La ciencia modifica permanentemente los escenarios”. 
“No es sólo cuestión de crecer, hay que tener dimensión de los volúmenes que se están manejando. 950 millones de pollos representan, con un incremento de 300 gramos más de peso cada uno, una oferta extra de 285000 toneladas. Tanto como lo que exportamos. Y 300 gramos más o menos, depende de faenar el pollo a los 45 días o a los 47 días. Esta precisión hay que respetarla y son los cuidados que tenemos que tener para no pagar precios tan caros por pequeñas diferencias”. 
“Desde 2008 en adelante, los temas de seguridad y soberanía alimentaria incursionan con más fuerza en los discursos de todos los funcionarios de primera línea de todo el mundo. Nosotros podemos ayudar a garantizarles esos objetivos, pero no sólo con productos primarios, sino con productos elaborados, con stock permanente a su alcance. La seguridad alimentaria implica tenerlos allá mismo, no a miles de kilómetros de distancia. Otros países los están resolviendo”.
“Un informe internacional recomienda a la Unión Europea, como regla de oro para el desarrollo de la industria avícola, es que amplíen su frontera comercial 1000 kilómetros. Si desde Argentina hiciéramos eso, casi no llegaríamos a Chile, sería difícil que lo hiciéramos a Paraguay y nos quedaríamos, quizá, dentro de las aguas territoriales. Debemos pensar cómo manejar esas situaciones porque en estas decisiones se juegan miles de puestos de trabajo. 
Podemos producir más”. 
“Hay provincias que están esperando la llegada de la producción avícola y nos ofrecen condiciones excepcionales para la radicación. Esto amplía la frontera agrícola y saben que cualquier emprendimiento industrial arranca con 300 puestos de trabajo. Chaco tiene hoy un proyecto en desarrollo; La Rioja tiene un proyecto en marcha; Mendoza nos invita a radicarnos. Recientemente en Carmen de Areco se inauguró la planta de Qué Rico SA, que representó la creación inmediata de 260 puestos de trabajo”.
“Podemos producir más, pero hay que hacerlo para el mundo. El mercado interno está suficientemente abastecido entre los 45 kilos de pollo, los 59 kilos de carne bovina y los 14 kilos de carne de cerdo. Con ello se alcanzan 118 kilos de proteína animal por habitante y las producciones siguen creciendo”. 
“Los aumentos de consumo de cada carne, se compensarán con lo que resigne el resto, en un contexto de suma cero, pero con los precios a la baja, que comprometen a las empresas y desalientan los proyectos. Es tiempo de impulsar un a política de carnes que nos posicione en un mundo que cambia y con él crecen los desafíos”. 
“Cuando creíamos que Estados Unidos había relanzado su crecimiento, la Unión Europea tiene sus problemas y habrá que ver cuál es la evolución de de Grecia. La distribución de la población mundial es otro desafío, por su relación a la nuestra y su producción. Deberemos alcanzar diferentes escalas, construir una masa crítica para encarar exportaciones que, de alguna manera, satisfagan la población de aquellas regiones y también resolver el tema de las distancias”.
“La competencia, en el mundo que puede comprar, al cual podemos abastecer, será una batalla muy dura. No alcanza con la ventaja comparativa del maíz y la soja. Si no incorporamos los nuevos galpones neutralizaremos esa ventaja. Pero esa tecnología tiene costos importantes que necesitan apoyo financiero y los créditos, para que estén al alcance y puedan pagarse, demandan previsibilidad”. 
“Para tener una idea de la proyección existente, en materia de carnes hasta 2050, según FAO, en 1960, con 3000 millones de habitantes, el mundo producía 68 millones de carne, de los cuales 27 eran de ganado bovino, 24 de cerdo y 8 millones de ave. En 2010, se ofertaron 65 millones de carne bovina, 109 millones de cerdo y 98 millones de ave. En ese año la población era de 6800 millones de habitantes. Para 2015, la oferta de carne bovina será de 65 millones, 115 la de cerdo y 110 la de aves”. 
“En 2020 la carne de ave superará al resto, para terminar en 2050 con 220 millones, mientras que la de bovino 88 millones y la de cerdo 174 millones. La población será de 9300 millones de habitantes. En la misma proporción se ha desarrollado la producción y el consumo de huevos”.  

 

 

 

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